Pad – AV (5/5)

Opinión por Romina Morales
Es curioso, al menos a mí me lo parece, que el hecho de ahondar cada vez más en la industria me escorara progresivamente hacia otras disciplinas. Comencé a interesarme más por la fotografía, la animación y los diseños de detrás. Por los guiones o la semiótica de la narratividad. También por las relaciones entre compañías, corporativismo y engagement con el público. Por sus efectos, su valor artístico y contacto con el frame de su tiempo.
Me pasé los circuitos y desbloqueé una nueva campaña para conducirlos al revés, en un modo a través del espejo.
Hoy mi sueño fallido de ser redactora de videojuegos se ve superado por mi realidad profesional. Vendí mi PS3 abstracta y nuevamente, sí. Tuve que asumir que quizás nunca viviría mis desechados deseos. Mas, lo cierto es que ahora tengo cosas imprescindibles en mi vida personal y profesional de las que hace un puñado de años ni sabía de su existencia.
La magnitud de mi camino supera con creces los pequeños anhelos de provincias del principio. Puede que en algún momento mi sendero profesional pase por estos lares. Podría ser interesante. Sin embargo, lo verdaderamente importante y lo que nadie podrá negarme jamás serán los pasos conscientes tras la historia. Sigo siendo aquella niña que se imaginaba más allá de la pantalla, ahora aplicado a su profesión en aspiraciones y propósitos.
He pasado del concreto “qué” a los cuestionadores “por qué” y el “cómo”. Creo que nos iría mejor si todos volviéramos a visitarlos con la mentalidad madura. El crecimiento es circular cual voluta.

Ahora tengo una modesta PS4 en mi habitación, a penas atesoro 4 juegos, la mayoría de segunda mano. Acabo uno, lo cambio por otro, y así. Ya no desperdicio títulos, ni se quedan en una estantería cogiendo polvo. No tengo tanto tiempo como antes, el jugar es una oportunidad, más que nunca, para acercarme a la cuidada selección identitaria de un autor.
Jugar se ha convertido en un beber. Poco, prolongado entre tiempo, si bien, de calidad y presencia consciente. Con la misma índole cultural que contemplar un Goya y el cuidado informal de una niña de 2 años comiendo sandía.
Lo videojuegos han jugado un papel fundamental en mi desarrollo, una parte más de mi persona. Me han traído a mucha gente maravillosa, oportunidades apasionantes de descubrir otras realidades. A veces introduciéndome en su universo, ora invadiendo suculentamente el mío.
Me definen porque han evolucionado conmigo, con la generación a la que pertenezco, como instrumento cultural vertebrador de una segura heterogeneidad conjunta y compartida. La oportunidad de significar y resignificar cada producto que se consume.
O puede que simplemente sean un desquite para desligar la barredera entre lo real y evocado, un machaca-botones satisfactorio, simplón y tautológico. También vale, porque, como todas las cosas realmente importantes de este mundo, no hay que tomárselas del todo en serio. Son lo que son, y da un poco igual lo que sean. Lo que importa verdaderamente es quiénes somos nosotros y qué sacamos de ellos.
El resto de capítulos están por escribir…







