Res est Res – El Suelto
La gente no quiere datos objetivos como elemento sentenciador de una verdad conclusa. Más bien como un acto de fe sólidamente constatado en una interpretación plausible y bien edificada. La ilusión etérea en materia, pero férrea en sus lógicas internas.
Coge la realidad, el “res est res”, y moldéala para construir una a medida. Mas, no tiene por qué ser menos real por el hecho de ser evocada. No. Porque, lo verdadero es como el alcohol, la propia humanidad o la gastronomía. Ha de ser procesado para existir siquiera. Su consumo en bruto es inviable.
Si algo he aprendido del mundo académico es eso: que existe la verdad como ente puro, inequívoco y único. Y la verdad como ente puro, inequívoco y único dentro de un marco interpretativo de la experiencia.
Solo podemos percibir la segunda. El contexto es texto.
Aunque el texto pueda leerse como contexto, no puede significarse a sí mismo como tal per sé. Con ausencia total de contexto. Precisa de una relación holística y retroalimentada en su infinidad de interacciones extensiblemente infinitas.
La verdad es verdad, pues, junto con todas aquellas interpretaciones coherentes intrínsecamente. Encontrar ese contexto, o contextos, que la ratifican es lo que denominamos ciencia. Los textos sin contextos se le dejan a la teología.





